Cine Húmedo
Programaron “Bound” de los Wachowski -como parte de un ciclo de cine lésbico- en la salucha de cine cerca de la oficina. Decidí darme un gustito y salí una hora antes para alcanzar la función. Ahí estaba yo bien idiota y enamoradota de la mamacita Gina Gershon. Decir que “se me hacía agua la canoa” es poco. ¡Cómo me gusta esa frase! Es tan descriptiva. So, there I was, wetting the seat through my soaked panties. Pinche Susie Bright, la verdad se anotó un A plus con esa “coreografía sexual”. Veinte repeticiones después y sigue siendo tan efectiva como la primera. Si, he visto Bound por lo menos veinte veces. Pero ayer fué especialmente buena.
A mi lado se sentó una chica mulata, de esas que se ven de lo más cachondas. En la escena clave, se empezó a mover hacia el borde del asiento, como a montar la esquinita del cojín y me pareció que rozaba mi rodilla con la suya. Me llegó el olor de su sexo, un olor algo dulzón. Mis ojos se fueron hacia sus senos, subieron por la línea de su cuello hasta detenerme en su rostro. She was looking right back at me! Nos miramos un rato, luego a la pantalla, suspirábamos y finalmente pensé, “Oh, what the fuck, let’s fuck.” Le tomé la entrepierna con mi mano y ella respondió agarrándome por la muñeca y llevándome la mano bajo su falda. Me la follé con los dedos hasta que se corrió, con su cara hundida en mi hombro para ahogar un gemido.
“Come with me,” me susurró al oído al tiempo que se ponía de pié y me tomaba de la mano. Lo que yo no esperaba es que de su otra mano trajera a la mujer de cabello raso que se sentaba a su derecha. La rubia me guiñó el ojo. Nos metimos las tres a un baño: la rubia, la mulata y la latina. Nos besamos, nos acariciamos los senos por debajo de la blusa. Después los sostenes y cierres empezaron a caer. Lo demás ya es bastante borroso y nasty. Al salir de los baños, nos despedimos con un último beso, sin decirnos nuestros nombres. “Don’t ask, don’t tell” es la fórmula perfecta para el sexo anónimo.