Idle hands are the Devil’s workshop
Lucía se recostó en la plancha. A su alrededor, luces, velos, micrófonos y cámaras se encendían y la enfocaban como el centro absoluto. La sensación de estar envuelta en un botón de rosa, en la crisálida de un insecto o en el vientre materno le producía un efecto sedante. Una mano surgió de entre la membrana luminosa y le ofreció unas líneas de Dama Blanca. Lucía observó el polvo, acomodado en breves paralelas. Aspiró bloqueando su poro nasal derecho con la misma mano que sostenía el popotillo. El golpe al cerebro fué inmediato. Lucía echó la cabeza hacia atrás y sonrió. La sangre aceleró su carrera, bordeando el camino que su mano ahora trazaba hacia sus genitales.
- Ready, Cassandra?
Lucía asintió, respondiendo a su mote laboral. Se separó los labios de la vulva con dedos temblorosos, sin percatarse aún de la gota roja que empezaba a descolgarse por su nariz. Lucía cerró los ojos y comenzó a acariciar su sexo.
- Roll cameras and… ACTION!
Las luces se intensificaron y la crisálida imaginaria se ciñió alrededor de su cuerpo.
“There is pleasure in the pathless woods, There is a rapture on the lonely shore.” Byron